Carteles

Una muestra de la colección del cartel serigráfico del Museo de la Universidad del Turabo se presenta en  el marco de la inauguración del edificio, lo que facilita un despliegue generoso y hermoso. Con motivo de la ocasión, se ha organizado una exposición que aportará al aprecio del lenguaje del diseño  gráfico realizado por artistas puertorriqueños para ediciones en serigrafías, desde finales de los años cincuenta del siglo pasado.  El cartel como instrumento de promoción y divulgación de actividades, eventos y fechas conmemorativas, sirvió también como un vehículo para el despliegue de imaginativas composiciones, juegos tipográficos y caligráficos, que hasta el día de hoy nos asombran, conmueven y motivan. La selección preparada para la sala de exposiciones temporales del Museo nos invita a apreciar de otras formas lo que este arte de complicado proceso técnico nos ofrece.

La exposición se ha preparado reconociendo la triada cromática que domina muchas de las ediciones: el rojo, el blanco y el negro. Tres colores de contrastes lumínicos en balance, desde la máxima luz del blanco, pasando por el tono medio del rojo, hasta llegar al negro como total oscuridad.

La exposición incluye también ejemplos de carteles en los que el trazo esquemático que define, ya sea una figura o una forma, se muestra con economía de gesto para precisamente comunicar el asunto que el cartel atiende e intenta expresar. En ellos, la línea es protagonista, en algunos casos blanca y como hecha con tiza sobre fondo oscuro, y nos hacen evidente la maestría que tenían estos artistas para conjugar y desplegar de forma extraordinaria el dibujo y el diseño gráfico. La letra y las palabras son, en otros casos, los protagonistas al ocupar el espacio primordial del plano visual.  Esos artistas rebasaron el camino del diseño de las formas que plasman  los cuadros, que en su mayoría se consideraban narrativos, para demostrar en esos carteles un virtuosismo con el diseño de letras que por su belleza dominan la composición. La arquitectura en la representación del espacio de la ciudad o rural, también es un motivo para los carteles que comparten esa pasión por los espacios de vida en San Juan y el campo puertorriqueño. Las fiestas populares, entre ellas el Carnaval de Ponce y la Mascarada de las Fiestas de Santiago Apóstol en Loíza, son temas que permiten unos juegos imaginativos con el color y con  las interpretaciones de la representación del mal y el bien desde el humor local.

La exposición es una muestra amplia que ilustra sobre un lenguaje madurado en la isla por artistas puertorriqueños comprometidos con un arte al servicio del pueblo. La selección de esta Sala demuestra a su vez un desarrollo admirable del proceso técnico, con las posibilidades de impresión mediante velos cromáticos que podemos apreciar.  En  la efervescencia de hacer y ser mediante el despliegue de talentos a través del manejo formal y técnico de la serigrafía, se destacaron artistas que lograron una tensión visual en la economía de formas y color. El reto para aquellos con madurez y ganas de despliegue virtuoso, era el diseño y la impresión de la edición del cartel, como una ocasión para  demostrar los efectos de textura propios del arte de la pintura, pero mediante la impresión serigráfica.

Un buen cartelista elabora su diseño en una síntesis que trata de comunicar su mensaje a cualquier mirada fugaz. Seductor, el cartel comunica y arresta la mirada. Anclado el ojo en la estructura férrea del diseño, forma, color, letra y palabra, ilustran y comunican el mensaje.

Fundamentos gráficos: el cartel, es una exposición que nos propone echarle otra mirada a un arte considerado tradicional.  Su desarrollo y su declive como  medio de comunicación entre las décadas del cincuenta a la del ochenta, no se debió sin embargo a un agotamiento del discurso desde las posibilidades técnicas y formales, sino más bien a las preferencias de un mercado que favoreció la tela sobre el papel y la obra uni ejemplar a la multiejemplar.

En la segunda década del siglo XXI, el arte gráfico se sigue cultivando todavía con óptimos resultados. Artistas, estudiantes y diseñadores realizan su arte de promoción y divulgación mediante el ordenador con los programas de diseños apropiados para ello.  En Puerto Rico seguimos manteniendo el compromiso de hacer un arte sobre el pueblo y para el pueblo.  Sus fundamentos prevalecen: la economía y la síntesis de imágenes con la esencia cromática, son los ingredientes básicos para el cartel que tenga una fuerza visual  gráfica y un contenido pertinentes. La exposición   se presenta como una fuente indispensable para su estudio, y para la renovación y el crecimiento del discurso gráfico en las múltiples direcciones que puede asumir.

Humberto Figueroa
7 de septiembre de 2011