Visiones de la Antigua Angkor
30 de agosto al 27 de octubre de 2012

La historia de la Dinastía Angkor, y de sus históricos monumentos, está íntimamente ligada a la historia del Imperio Jémer. Más de dos docenas de reinos, envueltos en seis siglos de interminables, sangrientas batallas, figuran en las crónicas de este altamente desarrollado imperio, de su ascenso y caída. La Dinastía Angkor comenzó su desarrollo entre el periodo de 802 a 1431 DC. Durante gran parte de este periodo, Angkor era la capital de la antigua Camboya. El reino de Ayutthaya (localizado en la actual Tailandia), invadió y conquistó a Angkor en 1431, causando como consecuencia el abandono y eventual deterioro de este majestuoso complejo religioso de ciudad-templo.

El nombre “Angkor” se deriva de la antigua palabra nagara, que en sánscrito significa “ciudad” (ciudad real y territorio controlado por el reino o el estado), modificado a nokor, se convierte en angkor. Angkor Vat literalmente significa la “Ciudad de los Templos” y Angkor Thom la “Ciudad Magnífica”. Angkor se utiliza hoy en día para designar al reino camboyano que ejercía el control sobre la población jémer, desde el siglo noveno hasta el quince. El mismo abarcaba los territorios localizados en el oeste, en la frontera moderna con Tailandia y Burma, hasta Vat Phou, en Laos, por el norte, y el Reinado de Champa, en Vietnam, por el este. Las ruinas arqueológicas del complejo Angkor, compuestas por más de mil templos, están localizadas en medio de densas selvas y tierras agrícolas al norte de Tonlé Sap -el “Gran Lago” que se encuentra al norte de la moderna ciudad de Siem Reap- y al sur de las montañas de Kulen. Angkor es uno de los lugares arqueológicos más importantes del Sudeste asiático. Se extiende por unos 400 kilómetros cuadrados y encierra admirables vestigios de las distintas capitales del Imperio Jémer. Entre estos monumentos se destaca el célebre templo de Angkor Vat y el de Bayón, situado en Angkor Thom, el cual está decorado con innumerables esculturas. Las historias sobre los mitos de la creación decoran los numerosos relieves tallados en sus líticas paredes.

La posición estratégica de Angkor le permitió, en el segundo siglo DC., controlar el comercio de las rutas marítimas alrededor de la Región Delta del Río Mekong, el Golfo de Tailandia y el Itmus de Kra –que separa el este de Asia, de la India. Fue este comercio con la India el que introdujo a los jémeres a las religiones hinduistas y budistas. El arte jémer, su arquitectura y creencias religiosas provienen directamente de la India, cuyas influencias fueron cruciales en el desarrollo de la cultura jémer. El mosaico de ideas provenientes de este milenario país fueron implementadas en el plano terrenal por un gobierno altamente centralizado, y que era reflejo de su cosmos religioso. La jerarquía de los dioses era representada en el mundo de los hombres. El rey estaba en la cima del orden social y era responsable por la prosperidad del reino –igual que el dios supremo que mantenía el orden cósmico y la unidad de las esferas celestiales. Los monarcas de Angkor adoptaron el concepto hindú devaraja, “el dios que es rey” o “el rey de los dioses”, en la cual el rey era adorado como la rencarnación del dios Vishnu, la suprema deidad hindú, el protector. Cada rey construyó su propio templo-monte. La mayoría de los templos de la Dinastía Angkor estaban dedicados a Vishnú o Shivá. La religión hindú predominó hasta finales del siglo doce, cuando fue remplazada por el budismo mahayana.

Angkor es el complejo religioso más grande del mundo. Es una de las maravillas de la arquitectura, y símbolo del preciado legado que le dejó la civilización jemer a la humanidad. En 1992 la UNESCO reconoció los célebres templos y palacios de Angkor como uno de los lugares más importantes, cuyo “valor excepcional” lo hace meritorio para integrar su prestigiosa lista del Patrimonio Mundial.